domingo, 17 de octubre de 2010

Por lo general vengo por acá cuando necesito sacar algo y no tengo con quien o sí pero me da verguenza.
Después de volver a ver a The Man la última vez, hace más de dos semanas, volví a sentirme vacía. El sexo estuvo bien pero al día siguiente no tenía imágenes que me hicieran sonreir, tenía simples imágenes que no significaban nada. Después peleamos, me enojé. Pasé días sin comunicarme con él, llena de bronca y él tampoco se comunicó. Entonces me pregunté qué me atraía de él? Cuánto está dispuesto uno a negociar por sexo o por un poco de compañía. Por una ilusión, por un poco de adrenalina. Entonces nada tenía sentido con respecto a él. El no era tan valioso, no era nada de lo que yo ponía en él. O si pero no me interesaba. No sentí ganas de verlo ni de saber de él. Con el tiempo su lugar en mi vida cada vez era más pequeño, casi nulo. Hubo días que lo pensé un poco más. Pero ganaban mis ganas de llenarme de cosas buenas, de cortar con los "amores baratos". Decidí no verlo, rogaba que no me propusiera nada para no tener que decirle que no, otras veces dudaba porque el sexo era bueno y otras pensaba que podíamos volver al principio. Pero siempre terminaba ganando el hecho de alejarme de él.
Pero llega el domingo, el aburrimiento,  la soledad y le propongo verlo. Un poco porque quiero su cuerpo dentro del mío, otro poco para saber qué onda entre nosotros. Y me dice que sí, después le digo que mejor otro día y me dice que si, que mejor eso porque recien está volviendo de la casa de la madre, entonces le pregunto si no le divierto más y me contesta para la mierda.
Y otra vez soy la perdedora, la que negocia lo bueno que tiene por nada, la boluda, la que hace siempre lo mismo, repite las historias, comete el mismo error una y otra vez: yo. Yo que no puedo dejar de ser yo.

viernes, 1 de octubre de 2010

Es horrible darte cuenta de que alguien no vale nada cuando creías que sí.

martes, 28 de septiembre de 2010

Al día siguiente revisé mis mails y había uno de él que decía: te sentís mejor?

sábado, 25 de septiembre de 2010

Hola, no es tan difícil lo que pido, al menos no lo que te pido a vos. Para tener ganas de garchar necesito que me motives, que me mandes mensajes diciéndome las ganas que tenés de estar conmigo, que una mañana te acuerdes de mi y me digas buen día preciosa o que si te digo que me siento mal y durante el día te volvés a conectar conmigo me preguntes cómo me siento.
Eso es motivar, eso es "hacerme la parte", eso eso lo que necesito para tener ganas de garchar con vos.
Sabías que no me gusta el pescado y que nunca probé el sushi? Cuando era chica era la única de todas mis amigas a la que no le gustaba el chocolate, salvo el nesquick.
Cuando me quedaba a dormir en la casa de mis compañeras del colegio extrañanaba a mis papás.
Me gustaban los jueguetes de varones pero también jugaba con muñecas aunque mi juego preferido era Jem, yo era ella y cantaba frente a un público similar al de Los Rolling Stones.
La carne y el pollo me gustan pero me dan un poco de impresión. Amo las pastas, la pizzas y las empanadas. También me encanta la papa hervida. Me pueden los hidratos.
Antes si me daba un gusto era con algo salado, ahora lo dulce me gusta más.
Mi desayuno preferido es el cafe con leche (más leche que café) con medialunas de manteca.
No veo tele casi nunca, salvo un rato antes de dormirme y algo del noticiero a la mañana. Pero soy adicta a las series y mi pasión es el cine.
Me fascina la literatura pero me frustra no poder ser como los escritores a los que leo ni poder leer tanto como me gustaría.
Para dormir necesito fumar dos cigarrillos en la cama y tomar un vaso de coca light.
No soy de comprar mucha ropa, pero cuando estoy angustiada no hay descarga mejor que esa. Igual lo que más me pierde es entrar en Farmacity. Puedo gastar cientos de pesos en cremas, jabones, maquillaje y productos que jamás voy a usar.
Por cierto, no me gusta maquillarme ni usar tacos. Si fuera por mi andaría siempre en zapatillas o a lo sumo con borcegos.
Mi salida preferida es no salir. Prefiero estar en casa con la compañía perfecta, comer algo rico, mirar alguna película y listo. O un poco más depende de quien sea.
No me mata que me inviten a lugares caros, prefiero los pequeños detalles, me dicen mucho más, me hacen más feliz.
Tampoco me matan las golosinas, de hecho no me gustan, pero el Vauquita Muffin me puede.
Compro más libros de los que puedo leer, me encanta recibir mails y escribirlos.
Si se me ocurre algo más, te aviso.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Me interesa mucho, poco, nada. Así me paso los días. Lo extraño, no lo extraño. Hoy no lo extraño. La semana pasada moría por verlo y quedamos en hacerlo. Ahora, mientras decido si estoy interesada o no, espero que se conecte él conmigo porque yo ya me conecté lo suficiente.
En los últimos intercambios de palabras pude sacarle algunas cosas interesantes sobre nosotros pero sigo con la sensación de que le importe o no, nunca va a hacer nada por nada. Salvo el día en que alguien le vuelva a romper la cabeza, claramente esa no voy a ser yo.
Por el momento me sirve que no diga nada porque si bien el buen sexo siempre es bienvenido, para qué volver a verlo sino estoy tan interesada?
No sé, son momentos. De todos modos pienso en él constantemente.
Espero que él haga algo y sino lo hace, yo tampoco lo voy a hacer. Aunque también puede pasar que me agarre uno de esos ataques que no son más que carencias y me vuelva a comunicar yo. Pero por ahora espero y sino hace nada será el fin, así, de a poco, como sino estuviera pasando.

domingo, 12 de septiembre de 2010

De repente tengo unas ganas que no puedo frenar por ordenar: mi casa, mi ropa, mis papeles, las cuentas.... No sé si eso significa que hay más orden en mi cabeza y que quiero que mi casa esté a tono o que tengo tanto desorden en mi cabeza que al menos quiero arrancar por mi casa.
De todos modos, es algo bueno.
Espero que no me gane la vagancia y hoy termine el día en un lugar más armonioso.

sábado, 11 de septiembre de 2010

El juego era claro, al menos eso pensaba yo. Creí que por su edad lo sabía. Sin embargo recién hoy lo pude poner en palabras y me di cuenta de que no estaba loca, de que era tan obvia y simple como el resto de las mujeres.
En el taller el profesor leyó un cuento suyo que explicaba en forma de chiste al hombre, al menos al hombre argentino. Y claro! Era eso. Cómo fuiste tan tonto de pensar que yo iba a funcionar distinto que el resto de las mujeres?
Si querés sexo, el juego es: Mentime que me gusta. Tiene una única regla: mentir. Y si dejás de mentir, te quedás afuera, perdés.
Después cada uno busca a otro con quien jugar hasta que quizás te aburrís de ese juego y empezás a jugar otro. Pero no creo que ese sea el caso de él precisamente.