martes, 31 de agosto de 2010

Forcé respuestas que fueron afirmativas pero que en realidad afirmaron lo contrario a lo que decían. Dejé parte de mis sentimientos en evidencia. Propuse una despedida para retrasar la verdadera despedida.
Me sentí menos porque con ella vivió cosas que conmigo no. Me sentí un cacho de carne un poco más preciado que otros por el simple hecho de ser fresco.
Me sentí mal.
Lo pensé extrañándolo.
Me enloquecí deseando que diga algo, lo que fuera.
Me fijé en los detalles para encontrar respuestas, para ver una reacción.
Algo encontré.
Y así estuve una semana: entre triste y enojada, entre tranquila y desesperada.
Pero puse pausa. Puse pausa y después stop. Bajé, descansé, recrée mi mente.
Vino la claridad. Bienvenida sea siempre.
Después de la claridad vino la paz.
Se terminaron las demostraciones de afecto que solo buscaban reciprocidad. Se terminaron los intentos desesperados por prolongar algo que está más que terminado.
Aún queda esa sensación de lo que podría haber sido y no fue. Esas pequeñas cositas que me hubiera gustado vivir con él pero que en el momento ni cuenta me di.
Queda un algo que va desapareciendo rápidamente.
Me controlo a mi misma.
Estoy dispuesta a atravesar un duelo por primera vez en mi vida. Duelo que hasta ahora no parece doloroso, pero que alguna noche fría y solitaria puede llegar a serlo.
Me propongo un duelo activo.
Estoy decidida a cortar para afuera así no me corto adentro.

jueves, 26 de agosto de 2010

A veces es más fácil terminar una relación con bronca. Seguro duele más, pero al menos no se extraña. En mi caso, ahora que la bronca pasó y que mal que mal nos pusimos de acuerdo y volvió la calma, empiezo a extrañarlo. Y no quiero. Pero es inevitable.
Lo extraño.
Me empiezo a preguntar sino tendría que haber hablado antes de decidir y todas esas cosas que nos preguntamos para deshacer las decisiones que cuestan tomar más allá de que sean las correctas.
Trato de acordarme los motivos por los cuales lo dejé. Y cuando lo hago me doy cuenta de que estoy mejor así. Pero no por eso no extraño sus besos, sus caricias, sus risas, las mías con él.
Cuesta.


There are many things that I would like to say to you but I don't know how.

martes, 24 de agosto de 2010

Esto es más o menos lo que me pasaba con The Man y me cansé: http://likeaperfectbow.wordpress.com/2010/07/15/anillo/
Para mi siempre lo más feo del fin de las relaciones, incluso en este tipo de relación que teníamos con The Man, es las ganas que quedan de hacer cosas. Simples en este caso por lo simple del vínculo. Pero están y me apretujan un poco adentro aunque justamente por esas mínimas cosas que no se podían ni se hubieran podido hacer es que ya no hay vínculo ni va a volver a haberlo.
Pero charlar de eso qué pasó y de como te sentís.
Que revivas las anécdotas conmigo.
Ir a esa feria, comer en ese restaurante.
Disfrutar de un combo una vez más.
Boludeces.
Pero sin duda lo peor es la indiferencia. Ni un pedido de disculpas ni una muestra de interés de por qué no quiero verlo más.
Triste, pero sirve porque me hace saber que él era una total pérdida de tiempo. Y yo ya perdí demasiado en mi vida, no puedo perder más.
Hay un tema de Andrelo que muchas veces me hizo llorar: Crímenes Perfectos. En este momento recuerdo tres ocasiones. La primera a los catorce años cuando me había enamorado platónicamente de un chico más grande del que la vida me separaba. La segunda en el 2007 por L., tenía los aurículares puestos en el colectivo y no podía parar de llorar. Habíamos cortado hace poco y él estaba molesto y su trato me dolía. La tercera fue este año por Luca.
Si hoy lo escuchase quizás también lloraría. Desde temprano hay una sola frase en mi cabeza: todo lo que termina, termina mal.
Quería terminar bien con The Man. Decirle que no me basta con coger como conejos, que necesito los detalles, los gestos y la magia que había antes. Que no me sirve que venga un tipo a mi casa y sea lo mismo si es él o un consolador.
Pero no pude decirle nada de eso porque me tuve que defender de una acusación producto de la mala leche o los delirios de su ex novia.
Terminé diciéndole simplemente que no quería verlo más.
Y después de la acusación no me da pena no terminar bien con él porque me parece un tremendo pelotudo. Pero qué necesidad de todo esto, no? Que al pedo. Que gasto de energía.
No pude explicarle nada ni ofrecerle mi amistad como tenía pensado. Igual bien por eso, porque no creo hoy que sea una persona que merezca mi amistad.
Lo bueno de todo esto es que por primera vez en mi vida pude ponerle fin yo a algo que me hace mal y no esperar a que explote. Como dijo Teresa: cortar para afuera para no cortarme adentro, para no cortarme yo.
No estaba sufriendo, pero estaba incómoda en esa situación de sexo conejo. Evidentemente, por más de que escuche la palabra compromiso y me espante, para coger necesito un poco más que, hablando mal y pronto, una pija.
Si una persona no te aporta nada más que un rato de buen sexo, a mi personalmente no me sirve. Lo triste es que antes lo aportaba. Pero sino da para más, no da y hay que saber cuando parar.
Le dije basta a The Man.
Tema terminado.
A otra cosa.

domingo, 22 de agosto de 2010

No puedo parar de soñar con The Man. Anoché soñé aunque no recuerdo qué. Pero lo de antes de anoche sí me lo acuerdo. Fueron dos cosas: una que me dejaba plantada (cosa que afortunadamente no sucedió) y la otra fue que me preguntaba vía twitter si quería ser la novia.
El es simplemente el símbolo de muchos de mis defectos, de mis carencias puestas en evidencia. Lo que me molesta de toda esta situación es que yo no quiero algo serio con él pero sí quiero que él lo quiera conmigo. Por qué? Porque necesito sentirme valorada, ser el centro de atención, necesito que me quieran, que me lo digan, que me lo demuestren. Con Teresa hablamos mucho de esto. Siempre que busco estas cosas, como las busco en cualquiera, cuando lo logro solo les genero frustración a esas personas. La frustración que yo siento cuando no tengo eso y que dejo de tener cuando lo consigo.
Por otro lado, hay algo que me da vueltas en la cabeza sobre The Man. Al principio lo notaba más enganchado y temo haber sido yo la que lo alejó demostrándole, no se por qué, que solo me interesa para una relación sexual. Si bien él aclaró desde muy temprano que no busca novias, sabemos que esas son cosas que decimos, que cuando aparece alguien que nos mueve el piso es casi imposible mantenernos en esa postura por más de que estemos convencidos de que sería lo correcto. 
Me preocupa haber sido yo la que con mensajes confusos derivó la relación a lo que es hoy. Que no es algo malo, es lo que quiero, sino fuera porque también quiero ser la más linda para él, la que más desea, con la que más quiere estar, etc. Es una cuestión de carencias según hablé en terapia aunque parezca puro egocentrismo.